miércoles 9 de noviembre de 2011

De Fasgar... al Campo de Santiago

En verano, allá por el mes de Julio, realicé una de las rutas más interesantes de este año, ir desde Colinas de Campo al nacimiento del río Boeza, en el Campo de Santiago. La experiencia la relaté en este blog y pinchando AQUÍ podéis echarla un vistazo.

El Campo de Santiago es, por llamarlo de alguna manera, una de los lugares de peregrinación más populares de Omaña y del Valle del Boeza.
Praderas de orígenes glaciales, abedulares nórdicos y peñas de más de 2.000 metros rodean a la ermita perteneciente a Fasgar donde, cada 25 de Agosto, bercianos y omañeses se abrazan en romería en este lugar de la infinita sierra de Xistréu.

Como digo, en verano realicé la visita a este lugar desde Colinas, quizás su aproximación más larga y trabajosa, pues es un auténtico senderín de montaña serpenteante entre arroyos, peñas y bosques. La cosa es que me dije que antes de acabar el año tendría que acercarme desde Fasgar, su aproximación más cómoda y por otro lado, más vistosa, pues al contrario del recorrido desde Colinas, que es siguiendo el curso del Boeza, desde Fasgar entramos en el Campo de Santiago a través de las alturas de un collado el cual nos permite contemplar con exactitud la hoya glacial y las peñas que la rodean.

                       Arquitectura tradicional leonesa del Valle Gordo

Así que este Otoño emprendí la “peregrinación” a este lugar desde el pueblo de Fasgar, o Fasgare, como lo llaman los Omañeses del Valle Gordo, valle o subcomarca donde está enclavado este último pueblo de Omaña fronterizo con el Alto Sil y el Alto Boeza.


                        Caminando por Fasgare

Fasgar es un pueblo relativamente grande y bien conocido en el noroeste leonés. Posee buenas calles para pasear sosegadamente y un curioso río truchero que se vuelve “subterráneo” en la mitad del pueblo.
En la plaza del pueblo, construida sobre el río, existen buenos lugares para dejar el automóvil y leer los carteles de información que ya aparecen sobre la ruta al Campo de Santiago.
Vamos saliendo poco a poco del núcleo urbano y el valle que comenzó kilómetros más abajo en Aguasmestas empieza ya a mostrarnos sus cabeceras, fuentes y límites en los montes que rodean a Fasgar por el Oeste .

                             Ermita en Fasgar

El abedul, ese árbol insignia de esta tierra del cual ya hemos un reportaje anteriormente sobre el que hay acostado a poca distancia de aquí, en Murias de Paredes, empieza también a teñir los montes predominantemente verdes de ese amarillo y naranja típico de las hojas de los abedulares otoñales. Y es que estamos a punto de introducirnos en otro de los grandes bosques de Omaña (quizás el más grande) el  cual no es otro que el de la Guariza, que ya comienza en Vegapujín faldeando toda esta ladera norte del Valle Gordo.

           Bidular de La Guariza desde el Tambarón. Se aprecia la cuesta de Ocidiello en la parte inferior.

Para meternos de lleno en este abedular hay que abandonar el valle principal de Urdiales, que asciende hacia las laderas del Tambarón, y subir por una pequeña valleja a través de la conocida Cuesta de Ocidiello, todo ello sobre una buena pista apta también para todoterrenos. Las vistas en este punto comienzan ya a ser dignas de varias paradas.

                        El Tambarón y el valle de Urdiales

                       Cuesta de Ocidiello

La Cuesta de Ocidiello va llaneando a la vez que nos metemos ya en la sombra aliviadora del bosque, el cual nos tiene reservado una grata y refrescante sorpresa, pues a la izquierda del camino aparece una fuente de tres caños y con un abundante caudal decorada de musgo y poesía, que, bajo los líquenes de los blancos abedules, hacen de este punto uno de los mejores del recorrido.


                         Fasgare, en el fondo del valle

Pero en mi opinión lo mejor viene a escasos minutos. Poco a poco el bosque va desapareciendo y una collada aparece en frente de nosotros mostrándonos la frontera fluvial del Omaña y el Boeza. Es el Collado de Campo, situado a 1.641 metros de altura, constituyendo el paso tradicional entre Fasgar y el Campo de Santiago, el cual ya podemos divisar desde la pradera del collado en toda su magnitud.

                       Campo de Santiago desde el colláo

Las Peñonas de Vizbueno, las cuales caen a plomo sobre el desfiladero del Boeza que se abre paso hacia Colinas, el Pico de La Cerneya, la Peñona de Brañalibrán, Peña Carnicera… y montes, montañas, colladas, collados y demás elementos del paisaje se dibujan ahora en el paisaje que desde este punto se alcanza a ver. Pero, por supuesto, la enorme veiga surcada por meandros y rodeada de abedulares donde aún se esconde el Oso y el Urogallo, es el elemento natural que más llama la atención. La ermita, sin embargo, no la veremos hasta que no estemos casi abajo, así que continuamos el recorrido descendiendo ahora hacia el Campo entre otro fresco bosque de serbales y abedules.

           La gran depresión tectónica del Boeza-Sil que se inicia a los pies de la ermita

Como dije en el anterior reportaje sobre este lugar, el Campo de Santiago, a pesar de estar situado a la vera del joven Boeza que kilómetros más abajo visitará pueblos tan emblemáticos como Igueña, Folgoso, Bembibre… llegando hasta la bella ciudad de Ponferrada, pertenece al Ayto. de Murias de Paredes, es decir, a La Omaña de Fasgar.

                  Ermita de Santiago bajo los abedulares vestidos de otoño

Ya en el Campo, nos encontramos con varios cazadores que han comenzado la temporada de batidas al jabalí hoy mismo, aunque nos comentan que no han tenido apenas suerte, y es que el otoño seco que hemos tenido en el mes de Septiembre y Octubre se hace notar en todas las especies del monte.

                  Un remanso de paz a la orilla del Boeza

Llegamos a la ermita y vuelvo a recordar mi subida desde Colinas en aquella tarde de verano cuando veo el camino que desciende hacia ese pueblo.  El paisaje ya no es tan verde pero la sensación de paz sigue siendo la misma, y se ve acentuada cuando nos sentamos a la orilla del río Boeza, el cual baja, a pesar de las anómalas circunstancias climatológicas, con buen caudal y fresco, por no decir helado. Y es que las fuentes de este río surgen en las vallinas y abeseos donde la nieve impera gran parte del año, surtiendo de humedad y agua a este valioso enclave natural, casi único en esta parte de los montes de León.

                Puentes hechas para cruzar los meandros del río

El recorrido hasta la ermita apenas nos ha llevado una hora y media, y para la vuelta solamente tenemos que sudar un poco (apenas 15 minutos) para volver a ascender al collado, desde el cual ya solo será una plácida bajada por el abedular hacia el valle de Fasgar.



Sin duda alguna, es muy recomendable conocer este lugar tan emblemático de la región leonesa a través de sus dos caminos de aproximación, pues nos van a dar una lección de geografía y naturaleza muy interesante, y que decir tiene poder comenzar la ruta en un pueblo y finalizarla en otro… Pero eso ya será cosa de una planificación un poco más avanzada…

                                 (Pinchar para ampliar)




5 comentarios:

  1. Preciosa zona donde las haya la que nos regalas hoy, que fotazas y que bien explicado lo muestras todo, del valle gordo tuve una alumna que me contó maravillas y fijate ue aún teniéndolo relativamente cerca no es que vayamos mucho por esa zona, pero desde luego después d etu entrada hay que poner remedio urgente a esto.
    He disfrutado mucho con tu entrada...como siempre Héroe...un placer seguir tus pasos.

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  2. Habrá que anotarla, ponernos las botas y manos a la obra con el fin de conocer este campo de santiago, un gran desconocido al menos para mi. xandru, tendremos que planificarla desde colinas a Fasgar, para conocer bien a fondo si cabe estos enclaves de León.

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  3. Eduardo (Riañés)Nov 11, 2011 08:00 AM

    Preciosa ruta. Gordonés y yó nos cruzamos todo el Campo de Santiago, para al final terminar subiendo el Cerneya; nuestra intención era ir al Catoute, pero por falta de tiempo no pudimos ascenderlo, conformandonos con el Cerneya. La verdad que los abedulares, sobre todo en otoño, dan un colorido especial a la zona. Como tú, recomiendo tanto esta ruta, como la que asciende al Tambarón desde Fasgar, buenos bosques, cómodos caminos para disfrutarlos y dos de las mejores cumbres que he subido, sobre todo por sus vistas. Un saludo y hasta la siguiente.

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  4. Hace unos 20 años disfrute de este mismo itinerario y tengo un mágico recuerdo. Me ha gustado recordarlo...
    Saludos

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  5. Sara: Lo mismo me pasa a mi, hay que ir más a estos lugares del noroeste, que el norte ya lo vamos teniendo muy explorado!! jeje. Un saludo

    David: Estaría bien esa ruta colega, pero hacen falta dos coches. Todo es planificarlo. A ver cuando ves la belleza de esas tierras del noroeste.

    Eduardo: Muchas gracias paisano. Tengo ganas de hacer la Cerneya y Peña Carnicera, asi que cuando vuelva, para allí iré. Un saludo y que pasas una feliz navidad.

    Javier: Me alegro de que te haya gustado recordarlo, ha cambiado mucho? O sigue igual? jeje. Un saludo.

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