Existe un pueblín recostado en las frescas laderas norteñas de Gistréo, allá en tierras mineras de Toreno, que posee uno de los patrimonios culturales y naturales más importantes de la provincia leonesa: LIBRÁN.
Con apenas 50 habitantes, Librán se refugia entre milenarios castaños y aún más viejas peñas, de un mundo que en las últimas décadas ha marcado profundamente, para bien o para mal, el día a día de esta sub-comarca berciana del valle del Sil y la sierra de Gistréo, la cual ha visto que como de las brañas y las vacas se ha pasado al tren y la mina, y posteriormente, la antracita ha dado paso a la escombrera y a la cruel despoblación que ocasiona el cierre del negocio minero y el aumento del paro en una región en la que se apostó por el mineral creyendo que la fuente nunca se secaría. Pero se secó.
Entre todo este mundillo en el que pueblos como Toreno, Fabero o Páramo viven con incertidumbre cada semana, Librán pasa el tiempo a orillas del truchero río Primout, que baja de los altos neveros del Catoute, configurando un valle en el que tres pueblos, Primout, Pardamaza y Librán, se las han tenido que arreglar para aprovechar cada palmo del terreno, que aquí es escaso, ya que el monte y un bello pero también tremendo desfiladero, llevan todo el protagonismo, quedando las construcciones humanas en muy segundo o tercer plano.
Pero hay "secretos", "tesoros" ocultos entre tanto monte y peña, y de eso quiero hablar hoy, de los valiosos rincones de Librán.
Para ello, para enterarme de todo esto como "dios manda", un paisano Toreniense ha tenido la bondad de llevarme y guiarme por estas tierras de castros, castaños y corzos.
Francisco Vuelta, "Paco" en el país, es una de esas personas que pocos pueblos tienen la suerte de tener entre sus calles. Paco, no sé si por casualidad o por intervención divina, es el "guardián" de toda la cultura y saberes tradicionales de la región, y en concreto de Toreno. Un infatigable caminante, investigador y sobretodo, trabajador, que desde que empieza el día hasta que acaba, su mente solo le susurra al oído una palabra: Toreno, su pueblo y su gran amor.
En definitiva, que yendo con Paco, voy con quien seguramente más sabe de estos lugares del noroeste leonés, aparte, de ir con una excelente persona a la que merece la pena conocer y charlar con él detenidamente.
Cruzamos el Sil y en poco más de dos kilómetros llegamos a la primera casa de Librán. En cuesta y divido en tres barrios con casas tradicionales bastante curiosas, el pueblo se sitúa por encima del río y en las terminaciones occidentales de Gistréo, rodeado de un gran souto de castaños y en la entrada del denominado "Desfiladero del Bustillo", un importante lugar para la avífauna como el Águila Real o el Alimoche, e incluso para otros visitantes ocasionales como el andarín Oso Pardo.
Antes de conocer este cañón del Bustillo (que es donde se encuentra el "meollo" de este reportaje...), le pido a Paco que me enseñe uno de los emblemas de Librán: El Castañón de la Folgueira.
Este enorme monumento natural se situa por encima del pueblo, casi oculto entre otros castaños más menudos, pero que al llegar a él y ver su descomunal tronco, con una envergadura que ni seis hombres adultos abarcarían, entendemos por qué Librán guarda tesoros escondidos.
Esperemos que esa enfermedad que seca y quema los castaños respete a esta deidad vegetal que tantos siglos y gentes ha visto pasar entre sus ouricios y castañas.
Bajamos, ahora si, hacia el río, río que por cierto constituye un verdadero pulmón saneador para el Sil, que baja ya algo negro y malhumorado entre tanta mina y escombrera.
En la orilla izquierda Paco me muestra un elemento arquitectónico tradicional de estos lugares: El Molín o molino que "fabricaba" la luz de estos pueblines, y que hoy el musgo y la humedad han hecho que solo fabrique viejos recuerdos y escondrijos para las denunciellas.
Subimos entre las encinas en dirección a la Peña Redonda, donde Paco me cuenta que existe uno de los muchos castros romanos y prerromanos que estas tierras albergaron.
Hay que recordar que estamos en tierras de Astures, tierras ricas en minerales y tierras que merecían la pena ser protegidas del invasor. Por ello, en poco tiempo, llegamos a una llanada, ya situada en el alto de las peñas que miran a Librán desde el otro lado del valle, donde parece ser existe una fortificación castreña de caracter defensivo.
Y efectivamente, entre las escobas que inundan ya todo, mi compañero me muestra varios muros puestos ahí por la mano del hombre, con clara intencionalidad.
La vista desde el lugar es una delicia, Librán, Toreno y todo el valle del Sil hasta Ponferrada y las tierras del bajo Bierzo se divisan desde estos reductos de nuestro pasado prerromano.
La vista desde el lugar es una delicia, Librán, Toreno y todo el valle del Sil hasta Ponferrada y las tierras del bajo Bierzo se divisan desde estos reductos de nuestro pasado prerromano.
Pero lo mejor está por llegar, ya que el objetivo de esta visita es conocer uno de los dos lugares con pinturas rupestres conocidas hasta el momento en la provincia de León. Uno se encuentra a poca distancia de aquí, en Sésamo, y esta, las de Librán, están ahora a escasos metros de nosotros, pero tremendamente ocultas entre las peñas y la vegetación, siendo un lugar de díficil acceso y que por ello ha llegado a nuestros días de manera casi intacta.
Paco es de las personas más comprometidas en el mantenimiento de este arte rupestre aparte de uno de sus descubridores y divulgadores, por lo menos, en la historia reciente de Toreno. He de decir que si no fuera por él, no sé cuantas horas me hubiera costado encontrar estas dos oquedades que guardan este tesoro histórico, un patrimonio de valor incalculable que Librán tiene la suerte de poseer (y por desgracia no saber aprovechar hasta el momento debido en parte al nulo interés de algunas administraciones).
Los dibujos, antropomorfos, zoomorfos y hasta soliformes inundan las paredes con un color rojo que miles de años atrás un antepasado nuestro untó en su dedo para plamar su realidad en aquella roca. Animales y personas comparten junto con un Sol este pequeño reducto de arte prehistórico que muy pocas personas conocen y aún menos, han visto.
La Escondida y el Furacón de los Mouros ( el agujero de los moros, en castellano ) son los nombres que reciben estas oquedades que poco a poco se está intentando desde el Ayuntamiento de Toreno reciban el trato y la protección que tal patrimonio histórico merece, y que desde luego, las administraciones superiores no están realizando hasta la fecha.
Menos mal que mi acompañante en el día de hoy se encarga de proteger todos estos lugares y de tener la amabilidad de mostrarme la gran cantidad de bienes que tiene esta tierra, mi tierra, tan castigada y olvidada por un tiempo en el que el dinero y la violación de la naturaleza está tan a la orden del día.
Espero que la siguiente vez que vuelva a Librán todo siga igual.
También os pido disculpas por no mostrar con exactitud la localización del lugar, porque, aparte de que es de dificil acceso, no es aconsejable mostrar a los "terroristas culturales" tales tesoros.

Hola héroe! haces lo propio pues visto lo visto cada vez se atenta más contra ese hermoso e incalculable patrimonio natural e histórico, que tenemos, estoy recién llegada de mis vacaciones y me has hecho disfrutar un montón con esta bella entrada.En semanitas me voy al Bierzo,al Valle de Finolledo a hacer una de las miles de preciosas rutas que hay por esas tierras hermosas y mágicas.
ResponderSuprimirabrazotedecisivo
Nunca había oído hablar de esta localidad. Impresionante el roblón. Cuántos lugares me quedan por conocer en esta tierra nuestra....! Saludos
ResponderSuprimirMi querido amigo Xandrín. Eres la ......Nos conocimos, tú un niño y yo un viejo con ilusión y hoy me vuelves a lo mismo. Gracias chaval. Estoy seguro que serás aquello que yo siempre tenía en mente. TORENO.
ResponderSuprimirQUE SABIOS Y HERMOSOS LUGARES....SI HABLARÍAN,CUANTA HISTORIAS NOS CONTARÍAN,POR SUERTE LO TENEMOS A "PACO" NUESTRO INTERMEDIARIO ENTRE ESA MISTERIOSA NATURALEZA Y EL MUNDO ACTUAL.
ResponderSuprimirGRACIAS!!!TORENO ESTARÁ SIEMPRE EN MI CORAZÓN.
GABRIELA (SANTA FE ARGENTINA)
Ahora recuerdo...Libran, la primera vez pensé en el fin del mundo (después de un viaje de 1000Km)...las calles eran senderos por los que se transitaba con candil o "Pila" en cuanto oscurecía para ir de bodega en bodega, probando el vino que hacía cada paisano, y que al principio notaba ácido y áspero, pero ...cuando me acostumbré....Y¡Que Hogazas de pan!, ¡Qué empanadas de carne y chorizo!, ¡Qué Roscon!....Gracias Suegra, donde quiera que esté Vd.,por todo esto, por sus guisos y por su hija..GRACIAS
ResponderSuprimirPrecioso reportaje de un pueblo bastante desconocido para todos en general. Yo subí a él, estando en la escuela de Almázcara realizando el módulo y eso hace ya bastante tiempo. Con este reportaje he vuelto a recordar un poco como era el pueblo y al gran castaño, que aunque un poco menor que el de Villar de Acero, tiene su encanto. Un saludo.
ResponderSuprimirImpecable artículo. Tengo que aplaudir por el gusto con el que está escrito. Soy asiduo visitante de Librán y Pardamaza en busca de esos alimoches y sobre todo del oso al que nunca he visto por ahí. Nunca he bajado hasta las pinturas. Pero no sé muy bien el camino. Gracias por acercárnoslas. Saludos.
ResponderSuprimirDani
Espero que algún día me consigas convencer y me lleves de ruta. Luis
ResponderSuprimirSara: Muchas gracias compañera. Valle de Finolledo? lo conozco, es precioso, sobretodo en primavera con los cerezos. Disfruta. Un abrazo.
ResponderSuprimirJavier: Pues te recomiendo que visites Librán, ahora en otoño, las castañales se ponen preciosas, y además siempre podéis apañar alguna castaña. Un saludo amigo.
Paco: Muchas gracias compañeiru. Gracias a ti, puedo conocer todos estos sitios de mano de un profesional.
Gabriela: Sabias palabras escribes... sobretodo en relación a ese intermediario... jeje. Un fuerte abrazo desde León.
Anónimo: Bellas e interesantes palabras de un pueblín de lo más guapo del valle: Librán. Un saludo.
Riañés: Cierto paisano, es bastante desconocido en general, pero vamos a intentar darlo a conocer, porque es un pueblo que tiene de todo, y de naturaleza, junto con Pardamaza, pocos pueblo atesoran tanto. Un saludo.
Dani: Muchas gracias colega. El oso alguna vez se deja pasar por estos lares, te lo digo de fuentes muy verídicas. Los alimoches hace tiempo que no les veo... Y las pinturas, hacemos un trato, tu llevame a alguna espera de esas tuyas, y yo te llevo a Librán ;)
Un saludo.
Luis: Eres tan cabezón que me es imposible convencerte despues de años intentandolo. Espero que un dia decidas conocer estos lugares tan cercanos conmigo, repetirás todos los findes, te lo puedo asegurar.
Mi estimado héroe, en mi actualización de blogs el tuyo sale con el título de la nueva entrada El sil de las brañas, pero entro en tu blog y la última es la de Librán, hay algún error o es culpa de mi blog? Es que llevo varios días intentándolo y por más que miro no encuentro la entrada y en mi blog pone que has hecho entrada nueva.No se que puede estar pasando.
ResponderSuprimirabrazotedecisivo
Alex pedazo de trabajo que has hecho con las pinturas y toda esta zona de librán e estado hablando con paco y me ha contado maravillas de ti y la verdad es que son ciertas, eres la hostia primin :)
ResponderSuprimirGelin.
Eso está hecho.Envíame un correo alguna vez que vengas y hacemos un intento.
ResponderSuprimirSara: No hay ningun error amiga, fui yo y la tecnologia, que parece que no nos entendemos. Espero que te guste el repor sobre Canseco. Un abrazo.
ResponderSuprimirGelín: Muchas gracias colega!! jeje. A ver cuando hacemos una rutilla los dos. Por cierto, pegame un toque cuando vengas a León a eso. Un abrazo y ya hablamos ;)
Dani: Ok, este otoño nos vemos.