Si hay que destacar una montaña en el noroeste ibérico, por altura, por historia, por fama, y por belleza (aunque esto ya queda dentro de manos subjetivas ), habría que destacar -mil perdones para el resto de montañas noroccidentales- a Peña Ubiña, la reina de la cordillera cantábrica.
Por altura, porque es la más alta del sector occidental de nuestra cordillera. Sus 2.417 metros la convierten en el punto más alto del noroeste español. Visible desde las riberas de Benavente o desde las profundidades del mar cantábrico, no hay ninguna montaña más alta en esta parte del mundo.
Por historia, porque Ubiña es tierra de trashumancia, de ovejas, pastores y mastines, de gentes que desde Extremadura subían cada verano a aprovechar los verdes campos de Babia, utilizados también por los reyes de León para su descanso político.
Porque en Ubiña también se libraron importantes acontecimientos de la guerra civil española. Trincheras y restos de proyectiles pueblan estas crestas.
Por fama, porque Ubiña, junto con Picos de Europa, son los destinos preferidos de miles de montañeros que cada fin de semana se acercan a conquistar estas peñas abarcan desde el puertu de Ventana hasta el puertu de la Cubiecha. No hay montañero leonés o asturiano que no sepa distinguir esta mole caliza.
Y por último, por belleza, aunque, como digo, esto no deja de ser algo subjetivo. Pero la verdad es que la visión de Ubiña por cualquiera de sus caras, no deja indiferente a nadie.
Torrebarrio, puerta de entrada a Ubiña.
Dejando atrás esta pequeña introducción, llegamos a Babia, nuestro punto de inicio en la ascensión, concretamente a Torrebarrio, en San Emiliano, pueblo que "compite" con el asturiano Tuiza de Arriba -L.l.ena-, en ser las localidades que más público aglutinan para empezar la caminata hacia Las Ubiñas.
Torrebarrio ( 1.243 metros ) duerme a los pies del macizo de Ubiña, compuesto principalmente por Los Fontanes, Ubiña la grande y Ubiña la pequeña, amén de decenas de ramales calizos que se dispersan en los cuatro puntos cardinales: Fariñentu, Güertos del diablu, Cerreos... Todos ellos con una altura superior a los 2.000 metros. Las nevadas y el frío en estos pueblos babianos son una constante durante siete meses al año, llegando a descender la temperatura en el invierno 2009/2010 a los -25 grados en Enero.
Cotidiana estampa de Torrebarrio
Desde Torrebarrio sale una ancha pista que discurre, primero, rodeando a la hermosa iglesia del pueblo y luego, poco a poco, va subiendo en dirección a los murallones calizos de Los Fontanes.
Pista inicial de ascensión
La vistas de Babia se incrementan en cada paso. A nuestra izquierda surge el barrio de Cubiechas, y tras de él, los montes de Ventana, el Ferreirúa, el Morronegro. Encima nuestro el bastión calizo de Ubiña nace de la tierra hacia el cielo, todavía nos falta mucho para conquistarla, puesto que será necesario rodearla por la derecha. Y a la derecha, los montes que separan Babia de Omaña aparecen mostrando la grandeza de esta parte de la montaña leonesa.
Antes de que la pista siga su dirección hacia los Llanos del Fontán, debemos abandonarla y meternos en el monte, que está lleno de senderines montañeros y ganaderos, y seguir los fitos que nos llevan hacia la collada del Ronzón, collada que separa Ubiña la Grande de la Pequeña, y que es un punto esencial para acometer la verdadera ascensión a la cima.
Y es que los que estamos haciendo es un mero paseo de aproximación, a pesar de las interminables cuestas y las grandiosas vistas que vamos abarcando. Y es que Ubiña no es una montaña cualquiera, y hay que sudar un poquitín para poder subirla...
Subiendo al Ronzón con Torrebarrio y el Ferreirúa detrás
Con el Ronzón ( 1.937 metros ) a la vista, ya no tan lejano, vamos subiendo ya por terreno totalmente alpino, cubierto de miles de flores de Mayo, bajo la mirada de las chovas que vuela sobre las paredes de La Carba y Solmichu.
A pocos metros de la collada, tomando aire...
Ubiña desde El Ronzón
Una vez en el collado hacemos un descanso general, y no somos los únicos, puesto que decenas de montañeros, que también han venido a pasear por Ubiña, se acomodan en estos verdes prados naturales, contemplando los bastos puertos babianos de Riotuerto, que se cuelan hacia tierras asturianas, al igual que la niebla asturiana se va colando hacia la parte leonesa, lo que nos hace apresurarnos si queremos tener una buena panorámica desde la cima.
Puertos de Riotuerto y la peña La Mesa al fondo
Pinubina la Pequeña
Podemos decir que estamos realizando la ascensión típica, normal, sencilla, de Ubiña, siguiendo los fitos en todo momento y a través de un sendero mil veces caminado. Cosa que no quita para que no haya que doblar la rodilla, utilizar las manos en multitud de ocasiones y estar concentrado en algunos tramos con cierto riesgo de pegarte un buen trompazo si no se está "a lo que hay que estar".
Atacamos Ubiña, por lo tanto, por su cara sur, después de haberla rodeado desde el oeste. Pero la ascensión a esta mítica peña también puede acometerse desde cualquiera de sus caras, dependiendo del gusto por la adrenalina que tenga cada uno.
Hemos esperado a Mayo a subirla por el hecho, importante, de que Ubiña no es buena amiga con hielo y con nieve inestable. Por muy fácil y bucólica que parezca ahora, estas canales, chimeneas y corredores se convierten muchos inviernos en trágicos accidentes de alpinistas que aquí, desgraciadamente, han encontrado su fin. Echando mano a la estadísticas, es en Peña Ubiña, en Espigüete y en Curavacas, donde más accidentes mortales se han producido en los últimos años.
En la cresta, con el valle del Luna tras Ubiña la Pequeña.
Los Fontanes. Increible farallón de piedra.
Tras unas cuantas trepadas y algún descanso para echar un trago, llegamos a la cresta, que no la cima.
La niebla asturiana se ha apoderado por completo de los valles de Lena y poco a poco van golpeando las paredes de Los Fontanes y entrando a la vega de Riotuerto. Pero no es la niebla lo que más nos preocupa, sino la tormenta que se está formando entre Saliencia y Torrestío, y que en ninguno de los casos hemos de permitir que nos pille aquí arriba.
Hacia Babia desde la cresta.
Así que caminamos ligeros (y con fame) hacia la cumbre, con un paisaje a los lados que maravillaría al ser más insensible del planeta. Babia a nuestra izquierda, la inmensa llanura verde rodeada de decenas montañas y salpicada de decenas de pueblos de hórreos y buena cecina: La Majúa, Villargusán, Pinos, San Emiliano, Huergas....
Y a nuestra derecha el mundo de la niebla y la peña, el mundo del silencio, el perfecto trono de los dioses celtas que algún tiempo por aquí debieron mandar y ordenar.
Única ocasión en que Tuiza se dejó ver.
Llegamos a la cima y nos encontramos con dos montañeros ovetenses que vienen desde Tuiza, realizando una ruta más completa de Ubiña. Lo que nos hace pensar en que la siguiente vez que volvamos a esta peña lo haremos desde la parte asturiana para "machacarnos" un poco más.
La niebla del norte a punto de entrar en León
Desde la cumbre, a 2.417 metros, se deberían ver los lejanos Picos de Europa, así como el mar cantábrico y casi toda Asturias. Pero el cierzo ( l´utano, como lo llaman cerca de aquí ) nos bloquea la visión hacia el norte, y solo podemos conformarnos con la visión de peñas emblemáticas como las Tres Marías, Correcillas, La Mesa o el Montigüeiru, entre otros/as.
Pero también hay vista hacia el sur, hacía León, que se divisa allá a lo lejos, por detrás del embalse de Luna y las montañas del Cirbanal.
Cumbre de Ubiña
Tras unas cuantas fotos y un café con leche con nieve (a falta de hielos), cargamos de nuevo las mochilas para empezar el descenso a contrarreloj antes de que, la niebla por un lado, y la tormenta, por otro lado, se unan contra estos humildes e indefensos caminantes.
El descenso, para no perder tiempo ni complicarnos, lo hemos hecho por el mismo camino de ascenso, lo que no hace, ni mucho menos que sea aburrido o sencillo, sino que ahora hay que andar con mucho cuidado de no resbalar con esas minúsculas piedrinas sueltas que pueblan el sendero y que nos juegan malas pasadas cada poco.
En Ronzón, saliendo poco a poco de la niebla.
Llegamos al Ronzón sanos y salvos, envueltos en la espesa niebla, pero con la oreja puesta en los bramidos de Thor que nos trae el aire desde el otro lado del valle.
Tras unas cinco horas llegamos de nuevo a Torrebarrio, justo en el momento que comienza a llover sin dejar de tronar. Aunque realmente, no es en Ubiña donde está lo malo, sino para Torrestío y Ferreirúa, que ya los envuelve por completo la nube. Menos mal que nos dio por tirar para Ubiña y no para los Lagos...
Duración aproximada: 5 horas
Datos de interés: Acensiones normales desde Torrebarrio y Tuiza, aunque también desde Pinos y Villargusán. Peligrosa en invierno y en días de niebla que desde primavera se cuela desde Asturias todas las tardes.
Refugío en Tuiza de Arriba ( El Meicín ).
Alojamiento y buen comer en San Emiliano y en Tuiza.


Peña Ubiña; referente de la cordillera en su sector occidental y la montaña por excelencia. Lástima, que casi siempre la niebla impide disfrutar de ella en su plenitud. Espero que para septiembre podamos tocar su cima. Ahora queda descansar la temporada de verano
ResponderSuprimirEnhorabuena por el reportaje
SAludos
Ave, "Héroe": por enésima vez intento enviarte un comentario pero no sé qué pasa estos días que no hay manera.
ResponderSuprimirEl pasado domingo no coincidimos en Peña Ubiña de milagro. Observé el panorama atmosférico y, como tengo pavor a las tormentas, me quedé en San Emiliano haciendo fotos. De todas formas,subiré cualquier día de estos. Voy cada año y ya llevo unas 40 ascensiones (si le sumas los 23 años gastados antes de subir por primera vez ... imagina la necesidad de ITV que voy teniendo).
No conocía tu blog. He pasado buenos ratos ojeándolo durante los últimos días y me gusta mucho. La entrada dedicada a Nazarina, la Princesa de Pallide, me gusta especialmente porque he vivido alguna aventura parecida.
Seguiré atento a la pantalla.
Salud y tiempo para seguir disfrutando.
Julio.
Javier: Ya te digo colega... Esa niebla del norte... que pesada es (y qué hermosa a la vez) Yo la primera vez que la subí fue en Otoño y apenas habia niebla, asi que si creo que tengas más suerte que yo esta vez si vais en Septiembre.
ResponderSuprimirUn saludo y nada de descansos eh?? Qué luego las cuestas se hacen más duras, jeje.
Julio: Un placer tenerte aquí en este blog, eso, lo primero. Pues no sé qué pasaría, la tecnología, que a veces se pone terca. No hubiéramos coincidido de todas las maneras pues la ruta fue de finales de Mayo!! Aún así, seguro que estaremos pisando los mismos caminos más de una vez sin darnos cuenta.
Pues si que tienes que pasar la ITV... sobretodo a las rodillas, jeje.
A las tormentas también les tengo respeto, el "rinubeiru" qué haga lo quiera, pero que no nos pille en la peña...
Nazarina y ese tipo de perros son un regalo de la naturaleza... Me alegro de que te haya gustado.
También seguiré atento a tus reportajes, son fantásticos.
Un saludo compañero.
HOLAAAAAAAAAA SALUDOS DESDE EL MORISCAL EN HUERGAS. COMO ME HA GUSTADO VER TU REPORTAGE, PUES QUE CASUALIDAD TU LO SACAS EL DOMINGO 12 Y NOSOTROS LO HICIMOS EL LUNES 13 Y ESTABA IGUALITO, CON LA NIEBLA DEL LADO ASTURIANO Y PARA BABIA ABRIA DE VEZ EN CUANDO. PERO MERECIO LA PENA, PARA MI ERA LA PRIMERA SUBIDA Y NO VEAS QUE ACOJONO EN LA BAJADA( tengo algo de vertigo ). BUENO ME ALEGRO DE SABER DE NUEVO DE TI Y A VER CUANDO TE PASAS POR EL MORISCAL. UN SALUDO. PEPE.
ResponderSuprimirMuy buena ruta y como bién dices, aunque no sea muy complicada, hay que tener mucha atención sobre todo porque el terreno está muy erosinado, por la cantidad de gente que la sube y sobre todo por la niebla, que ahora en primavera y verano por esos valles es muy corriente. Yó la he subido desde el puerto de la Cubilla, rodeando la Peña Cerreos, y subiéndola por la Arista Este (la que cae hacia Tuiza y el refugio del Meicín), no es muy complicada la Arista pero exige un poco más de atención y hay algo de trepada, la bajada la hicimos por la normal. De todas formas te voy a copiar el ascenso desde Torrebarrio para subir con mi amigo Gordonés ya que nunca he subido desde Torrebarrio.
ResponderSuprimirUn saludo.
muy chulo el artículo y las fotos.. lo comparto..
ResponderSuprimirHéroe!!!
ResponderSuprimirBonita entrada, qué maravilla. Algún día tengo que acercarme a las Ubiñas y subirlas.
Yo llegué ayer mismo de Somiedo y también estuve subiendo el Bodón con Sara de Momentos Decisivos.
Y me habló de ti, que hay que hacer una quedada para ver el oso jejeje.
Un abrazo, compañero.
PepeMoriscal: Qué tal amigo??!! Espero que todo vaya muy bien allí en Huergas. Ese día teniamos que bajar a León con algo de prisa, sino, si nos hubieramos acercado a tomar unas cañas en el moriscal.
ResponderSuprimirUbiña es la leche, si yo viviera en Babia, la subiría cada mes!! Aprovecha y olvidate del vértigo, piensa en en otra cosa... jeje.
Un saludo amigo.
Riañés: Hola paisano, pues yo querría subirla por donde la subiste tu, asi que la proxima vez por allí iré. Un saludo y buena entrada del verano!
Andrés: Muchas gracias amigo, perfecto entonces ;) Un saludo.
Carlos: Hola compañero, veo que haces kilometros a través de las montañas, qué suerte y que envidia!! Somiedo es de leyenda, el Bodón (al que en breve dedicaré un repor pues lo subí hace apenas un mes) es un totem para estos valles leoneses, y las Ubiñas, simplemente una delicia.
Hay que ver al Oso, si señor, asi que estamos en contacto.
Un saludo y muchas gracias.